
En la tercera edición del boletín de noticias Business Sense de Regus les presentamos este artículo sobre las ventajas del trabajo flexible.
Aunque se concibiese originalmente como un incentivo para los empleados, el trabajo flexible presenta ventajas que van más allá de una plantilla satisfecha
El trabajo flexible se concibió para tener feliz a la plantilla. Los jefes que dejaban llegar tarde a los ocupados padres a cambio de retrasar su hora de salida del trabajo eran considerados unos progresistas.
Hoy en día, las conexiones a Internet de gran velocidad y las videoconferencias favorecen que podamos elegir cuándo y dónde trabajar. La cultura del presentismo, representada por una chaqueta permanentemente colgada del respaldo de una silla frente a un escritorio vacío, ya forma parte del pasado.
Algunas ventajas obvias
Ahora que el trabajo flexible ha pasado de ser algo marginal a convertirse en la corriente dominante, la moral de los empleados constituye solamente una parte de la ecuación. A medida que se ha ido extendiendo el trabajo flexible, también lo han hecho sus ventajas, tanto para la plantilla como para los jefes. Las empresas que ven reducido su crecimiento al tiempo que se encarecen las materias primas están incorporando cada vez más el trabajo flexible para intentar que cuadren las cuentas, según indican los datos del último estudio sobre empresas globales que ha realizado Regus.
Son tiempos extraños para hacer negocios. Las economías de los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) ofrecen unas perspectivas de crecimiento de vértigo. Sin embargo, las empresas de Europa occidental deben andarse con pies de plomo, ya que la doble amenaza de la inflación y la subida de los tipos de interés hace que sea necesario mantener controlados los costes.
También es difícil expandirse en las economías donde la crisis crediticia obligó a nacionalizar los bancos, como sucedió en el Reino Unido e Irlanda. Muchas entidades de crédito todavía se están adaptando a la nueva situación y han visto muy limitada su capacidad de préstamo a los clientes.
En el estudio realizado por Regus, en el que participaron 17.000 directivos de empresas de 80 países, alrededor del 60% admitió que el trabajo flexible conllevaba una reducción de costes con respecto al trabajo en un lugar fijo.
La rentabilidad asociada a la flexibilidad fue defendida en mayor medida por los directivos de España, donde el 73% de los encuestados se mostró de acuerdo con la premisa. Estos directivos desarrollan su actividad en una de las economías más complicadas de Europa, con más de cuatro millones de desempleados (un quinto de la población activa), mientras el país lucha por recuperarse del desmoronamiento del sector de la construcción.
El 24% de las empresas españolas cree que el trabajo flexible contribuye a reducir las prácticas de trabajo, mientras que el 45% cree que una mayor flexibilidad puede impulsar la productividad de la plantilla.
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